COORDINADO POR LURDES VALLS Y VIOLETA ROS

 

El concepto perpetrador produce, en el entorno lingüístico del español, cierto desconcierto y extrañeza. Más familiarizado con términos como verdugo, victimario o ejecucionario, el hablante medio del español no sabe bien qué hacer con esta palabra.  De procedencia anglosajona, el término perpetrator es definido con claridad por los principales diccionarios de lengua inglesa. El Oxford English Dictionary define el término perpetrator como ‘a person who perpetrates something, esp. a crime or evil deed’; el Lexicon Dictionary of Oxford lo define como ‘a person who carries out a harmful, illegal, or immoral act’ y el Cambridge Dictionary como ‘someone who has committed a crime or a violent or harmful act’. Sin embargo, la definición del término perpetrador que recoge el Diccionario de la Real Academia Española es mucho más inespecífica: la palabra perpetrador se define como ‘[aquel] que perpetra’. El Diccionario de uso del español de María Moliner no recoge una entrada específica para el término, sino que lo incluye en la definición del verbo perpetrar del siguiente modo: ‘cometer un delito|| DERIV. Perpetración f.; perpetrador, -a adj. Y n.’.  Además, a pesar de que la genealogía del término nos remite a su ser jurídico, si consultamos el Diccionario Panhispánico del Español Jurídico, el término perpetrador directamente no aparece. Aparece, en su lugar, el término victimario, que es definido como ‘persona que causa víctimas’.

En las últimas dos décadas, se ha producido un viraje significativo en los estudios de la memoria: un viraje que desplaza el foco de reflexión teórica de la figura de quienes sufrieron la violencia (las víctimas) hacia la figura de quienes la idearon, la planificaron y la ejecutaron (los perpetradores). Este desplazamiento puede entenderse como una consecuencia de la quiebra en la hegemonía de los binomios víctima-trauma y víctima- memoria que han vertebrado los estudios sobre la violencia política desde sus orígenes. Aunque ambas figuras presenten, siempre e ineludiblemente, una relación de codependencia (no hay perpetradores sin víctimas, ni víctimas sin perpetradores), la figura del perpetrador ha ido desplazando paulatinamente a la víctima también del centro de reflexión en el ámbito de las representaciones culturales de la violencia política. A este proceso de desplazamiento se refiere el llamado giro de los perpetradores. El seminario Contrafiguras surge como un espacio de discusión académica sobre las representaciones culturales de la violencia política desde esta perspectiva.

A lo largo de la edición anterior del seminario, fuimos constatando la volatilidad de la noción del perpetrador y las particularidades que esta noción presenta a la hora de pensarla sobre escenarios y contextos específicos. Cuando se trata de analizar las representaciones culturales, esta volatilidad conceptual se traduce en la aparición de una serie de figuras borrosas y desdibujadas, que remiten vagamente a esa contrafigura de la víctima sin llegar a cernirla del todo. Para seguir con esta tarea de análisis de las figuraciones de la perpetración, en este curso que empieza retomaremos nuestras sesiones de discusión a partir de dos preguntas. La primera, más general, remite a la cuestión del lenguaje y de cómo las palabras intervienen en la configuración de los universos éticos disponibles en una sociedad determinada: es decir, ¿a quién llamamos perpetrador? La segunda pregunta, más localizada, apunta hacia un hecho que hemos observado a lo largo de nuestra investigación: la dificultad específica que existe en el contexto español a la hora de imaginar y nombrar a ciertos agentes de la violencia política y de atribuir responsabilidades concretas a los crímenes del franquismo.

El lenguaje no sólo define el mundo, sino que modela la percepción de los acontecimientos que ocurren en él. Es significativo, entonces, observar que mientras en las definiciones procedentes de los diccionarios del mundo anglosajón la palabra perpetrador remite a un sujeto explícito (“a person”, “someone”) en el diccionario normativo de la lengua española la definición del término elude el sujeto de la acción: no hay un “quien”, hay un “que”; el sujeto es puesto entre paréntesis. Desdibujando al sujeto se desdibuja también la responsabilidad ante la acción cometida. Algo similar ocurre con la jurisprudencia: la ausencia del término perpetrador en el Diccionario Panhispánico del Español Jurídico refleja la ambigüedad o la dificultad con la que nos encontramos a la hora de nombrar a quienes ejercieron, de distintas maneras y con distintos grados de implicación y de conciencia, la violencia política en nombre del Estado durante la dictadura franquista.

Aquí surge la premisa de la que parte esta segunda edición del seminario Contrafiguras, que hemos titulado Iconología de la figura del perpetrador de los crímenes del franquismo (modelos y aproximaciones). La premisa es la siguiente: la ausencia de un proceso judicial de los crímenes del franquismo en España ha entorpecido, en mayor medida que en otros contextos, la capacidad de pensar, nombrar y, por tanto, imaginar formas concretas de la figura del perpetrador como agente de la violencia política del franquismo. El propósito de esta segunda edición del seminario permanente que se enmarca dentro del proyecto de investigación “Representaciones contemporáneas del perpetrador de violencias de masas: conceptos, relatos e imágenes (REPERCRI)” de la Universidad de Valencia, consiste en indagar en la iconología del perpetrador como agente de violencia política (en sus múltiples formas) dentro el contexto específico del franquismo. El calendario del seminario comprenderá un conjunto de siete sesiones articuladas en torno a la búsqueda de una serie de modelos o arquetipos que, partiendo de esta reflexión inicial, nos ayuden a pensar y a localizar las diferentes figuras del perpetrador de violencia política del franquismo en las representaciones culturales. Desde el seminario Contrafiguras os invitamos, pues, a pasar el cepillo a contrapelo por la genealogía de la perpetración en el contexto español, interrogando a nuestro pasado reciente desde perspectivas que nos permitan ampliar la mirada sobre un periodo histórico que nos ha configurado como sociedad.

Sesiones